Sección “El globo Rojo”: El Matías Pérez que yo conocí.


Por Adelina Massoli.

El nombre de Matías Pérez es bastante conocido por todos los cubanos, asociado siempre a la popular frase “..voló como Matías Pérez…” haciendo referencia a aquel que se desaparece para siempre.

Matías Pérez, fue un toldero portugués radicado en la Cuba colonial del siglo XIX que decidió ascender y volar en un globo aerostático creado por el mismo. Después de una despedida en el Campo de Marte de la Habana de aquellos años y ante una eufórica multitud, el globo levantó vuelo de una vez y para siempre, ya que nunca más se volvió a saber del valiente aeronauta. Según Alvaro de la Iglesia en sus “Tradiciones cubanas” se cuenta que años más tarde se encontraron en unos cayos cercanos a la isla, los restos del que pudiera ser el globo de Matías Pérez, más su cadáver nunca apareció. Lo cierto es que el episodio de Matías Pérez quedó envuelto en el misterio. Cientos de historias comenzaron a girar entorno al mismo. Si había sido visto en París, que se había enrolado con unos contrabandistas y amasado una enorme fortuna, que vivía en una tropical isla del Caribe, que se había convertido en espía del zar ruso y radicaba en Crimea, que se encontraba en Marsella donde seguía en el negocio de los toldos, infinidad de versiones sobre el paradero final del toldero.
Pero la historia que nunca se comentó y sin embargo ha permanecido en el imaginario de toda una generación, cuenta que Matías Pérez fue abducido por una nave extraterrestre, llegando a convertirse en un experto astronauta, piloto de una nave cósmica y defensor de la tierra desde el espacio.

Muy pequeña casi recién llegada a los Estados Unidos desde Cuba junto con mis padres en el verano del año 1970, recibía también junto con otras cosas que enviaban a mi familia desde la isla, las historietas del célebre Matías Pérez luchando contra el mal, en su nave cósmica, junto a sus compañeros del planeta Strakon. El comic creado por el historietista y dibujante Luis Lorenzo e inspirado en el aeronauta real, salió en Cuba en el año 1969 en la Revista Pionero, y tal fue mi fanatismo con el mismo que casi era una constante entre los pedidos que hacía a mis parientes de Cuba.
El tratamiento original del comic y la mezcla entre ciencia-ficción e historia eran los ingredientes principales de esta historieta. El tipo de narración muy del “este socialista” y un humor cubano le daban un sabor especial y único al comic.
En 1986 se publicó una edición de las principales historias de Matías Pérez por La Editorial Abril, al otro año la Editorial Pablo de la Torriente hizo la tirada de “Matías Pérez y otras aventuras”.
En una publicación cubana encontré estas palabras del historietista Cecilio Aviles sobre Luis Lorenzo y que ilustran bastante la fuerza cinematográfica que aparece en su trabajo:

«En sus páginas están presentes, por lo regular, planos generales que alternan con planos medios, americanos o close up. Pero dentro del propio encuadre vemos también el uso de angulaciones que sitúan a los personajes en diferentes posiciones. Picados, contra picados, campos y contracampos son comunes en sus páginas. Realmente, su plumilla se convierte en una ágil cámara que deambula constantemente en busca de la mejor imagen».

Y efectivamente, el trabajo de Luis Lorenzo estaba cargado de recursos cinematográficos, y su relación con el cine fue muy estrecha. Juan Padrón el conocido creador de la saga en dibujos animados de Elpidio Valdés, colaboró con el en los guiones de “Jíbaro” (una serie de historias sobre mambises) y en la primera entrega de otro de sus conocidos personajes “Ronin” un samurai vengador. Luis Lorenzo también creo otro samurai legendario “Kombey”, influenciado por el cine de samurais de los años 60. Aunque sería la ciencia-ficción su mayor delirio y en la cual más se destacaría.

Así Matías Pérez quedó en mi imaginario infantil, con el tiempo y mientras me fui haciendo mujer llegaban cada vez menos los números del valiente luchador galáctico, un mal día dejaron de llegar para siempre.
No me iba a imaginar que regresaría sobre Matías Pérez tiempo después. Me encontraba trabajando de mesera en un club de Sunset Boulevard cuando conocí a un productor de cine cuyo nombre prefiero reservar y que en aquellos años vivía sus días de gloria producto de un exitoso film que habia desbordado las taquillas. Este productor visitaba este local todas las semanas. Un día, y no recuerdo como, después de varias copas me contó que no lograba encontrar una idea para realizar su nuevo proyecto el cual tenía la intención fuera un filme de ciencia ficción sobre un héroe galáctico.
Enseguida pensé en mi Matías Pérez , y muy en secreto comencé a girar mis pasos sobre el héroe de mi pasado con el fin de lograr convencer a este productor de llevar “Matías Pérez” a la gran pantalla hollywoodense.
Preparé un proyecto y traté de localizar a Luis Lorenzo, su creador, cosa que me fue imposible.
El proyecto quedó engavetado después de un trágico final que tuvo el productor, caso que aún no ha sido del todo aclarado . Yo sin embargo ya había escrito un primer guión de 90 cuartillas donde Matías Pérez, con su armamento galáctico, ayuda a un grupo de mambises de la Guerra del 1868 a luchar contra el colonialismo español. Me gustaba mucho una secuencia que había en una primera versión y despues eliminé, donde los mambises queman el histórico poblado de Bayamo para poder darle un aviso a Matías Pérez y que este los pudiera divisar desde el cielo y acudir en su ayuda.

De Luis Lorenzo supe varios datos después. Había nacido en Guanabacoa, Ciudad de la Habana, el 26 de septiembre de 1930.
Desde muy joven comenzó a trabajar como tintorero y en una fábrica de toallas. Se hizo dibujante de forma autodidacta y trabajó por más de cuarenta años en su personaje mientras fue perdiendo la visión hasta quedar ciego completamente poco tiempo antes de morir ya muy anciano.
Con la muerte de Luis Lorenzo, desaparecía también para siempre Matías Pérez, como aquella vez que ascendió con su globo para no regresar. Uno de los héroes de toda una generación de cubanos. Ojalá algún día aparezca nuevamente, da lo mismo si en un comic o en su versión cinematográfica tan esperada.

Para abrir esta sección en Vedado Film, me parecía conveniente más que hablar de cine directamente recordar este comic, y ese personaje que tanto de Cuba encierra en sí mismo. Matías Pérez, esa intención permanente de ascender como Ícaro más allá del peligro que siempre conlleva el sueño de la utopía .

Rodeo Drive. Los Angeles. 20 de abril del 2008.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: