El retorno de los textos difíciles. Sobre la propuesta creativa de Anestesia.


Por Andrés Alvarez Alvarez.

En un taller impartido sobre video-arte por el artista Raúl Cordero a los estudiantes de la cátedra de arte conducta del ISA dirigido por Tania Bruguera, el reconocido videoasta, trataba de hacerles comprender lo determinante que era tener una plena comprensión sobre el medio. Hacer video-arte no era sólo hacer con video, sino hacer sobre el medio, es decir, realizar obras que más que emplear el soporte, llevaran a cabo una exploración sobre lo que definía el propio lenguaje. Y es que Cordero advertía, en muchas de las obras de estos jóvenes artistas, algo que también se hacia extensivo a otros artistas no tan jóvenes actuantes en el panorama del arte cubano actual: un uso indiscriminado del medio, ausencia de dominio en lo referente a su decursar histórico y a las particularidades de su lenguaje .
Muchas de las obras en video que se sitúan en una zona indefinida en cuanto a su categoriazación, no lo son tanto por la experimentación con el lenguaje y el desdibujar los límites de este, sino por un desconocimiento, y un uso inadecuado del mismo. Claro lo que Raúl intentaba hacerles llegar era eso mismo que advertía Donald Kuspit en una de sus conferencias sobre el arte digital y el video arte. Para el teórico, el arte con los medios permitía, como expresión más alta de toda una historia de la representación, revelar la importancia de la matriz de sensaciones como fabricante o constructora de la representación de los objetos y del objeto mismo.
Kuspit advierte como los primeros en revelar estas nociones son los impresionistas, al lograr “diferenciar la matriz de sensaciones de las apariencias que la generaban “. En esa no representación del objeto, sino de la realidad contingente de la matriz de sensaciones se ubica gran parte del arte posterior. Sin embargo, los impresionistas siguieron aceptando que los objetos tenían una realidad propia independiente de las sensaciones que “generaban”.
En nuestro contexto el medio ha sido mayormente explotado en su capacidad de registro, de ahí que exista mucha video creación asociada a la intervención, el happenig y las obras de arte procesuales. Es decir, se da la video-documentación que no lo es tanto, el video performance que tampoco es tal cual y toda una indefinición genérica que aún la crítica no ha podido desbrozar. Por lo tanto, es poco común encontrarse en un panorama tan diverso y desorientado, propuestas como Anestesia, que concretan, en el uso del lenguaje, toda una axiología creativa. Están presentes tres elementos fundamentales -que constituyen una metodología para la creación y una postura frente al arte- en el quehacer de este grupo: la primera es la concreción de una poética grupal, la propia concepción que tienen sobre la creación y la cultura, y la manera en que viabilizan su propuesta conceptual mediante el audiovisual.

Lo grupal
El grupo está determinado sobre todo por una toma de partido con respecto a un cuerpo de ascendencias culturales que van desde la pose del Arte Conceptual de los 60, el Pop Art., pasando por el cine de vanguardia, el Cine Imperfecto, la publicidad, entra otras.
Integrado por los creadores Asori Soto, Magdiel Aspillaga, Ernesto Oroza, Anestesia se posesiona en un gesto propio del arte del manifiesto, pero donde no se reaviva, ni se define un ansia de ruptura; sino que se pone en práctica como un dejar ser. Es como un reiniciarse en textos visuales de disímiles procedencias, desprovistos, aparentemente, de sus valores diferenciales y articularlos en otro texto donde son disuadidos de su nueva forma de significación en aras de mostrar, claro, de manera ilusoria, la pertenencia de esas imágenes al mero acto de reciclaje. La práctica grupal no va a la cartografía del contexto, sino que tiene, en ese deslizamiento aparente, su pronunciación mayor hacia el panorama cultural y el estado de esa cultura en la que se inscriben.
Estos artistas también corporizan tres procedencias dentro del audiovisual y de la plástica. Asori Soto ha iniciado sus búsquedas desde el género documental. “Mosquitos, el documental”, “Zona Afectada” y “Good bye Loleck” constituyen tres propuestas documentales donde la experimentación permite definir a la vez que cuestionar las principales marcas genéricas. En su quehacer documental están presentes una ficcionalización de emplazamientos, zonas de lo social que son registrados con una pura intención documentalista y una marcada estetización de los ambientes.
Por su parte, Magdiel Aspillaga con una mayor experiencia en la video creación, se inicia con obras enmarcadas dentro de una línea antropológica y pasa a exploraciones con el recortes y el collage, con el objetivo de crear narraciones, o simplemente asociaciones de imágenes que inician, mediante lo intuitivo, una búsqueda poética.
“Con Enemigo Provisional” Ernesto Oroza se mostraba como uno de los videoastas de más médula dentro de la plástica de los últimos años. Capaz de movilizar un cúmulo de referencias propias del contexto, para discursar sobre la capacidad constructiva de los imaginarios suscitados por los relatos provenientes de los focos de poder, y dado a la indagación antropológica, Oroza aporta al grupo una práctica investigativa de años y un uso particular del audiovisual, donde a la vez que experimenta en el lenguaje lleva a cabo un discursar crítico y cuestionador.

Lo anestésico
La metaforización a través del video de los modos de construcción de la obra artística y del arte todo entán presentes, de inicio, en muchas de las creaciones del grupo. Por un lado la imagen es un código en proceso de construcción y por otro autorregula su pertenencia a una zona determinada de la cultura. Las imágenes y su articulación logran una disociación con respecto a la intencionalidad y crean un distanciamiento con el plano último de la significación. El proceso creativo anestésico resalta que, tanto la significación del texto cultural, como las inmediaciones a la que está sujeta su representación, son construcciones contingentes.
En Anestesia 2006, primera experiencia común, el cuestionamiento provenía del cine y sus modos de construcción. Plano por plano, eran recompuestos tres momentos de tres filmes que constituyen hitos dentro de la historia del cine. Estas especies de remake con títeres a su vez que rearticulaban el texto original, creaban una disociación con respecto a la propia carga subjetiva y de significado que dicho texto portaba. Sin embargo, el vaciamiento no es tal, pues el versionar no elimina el contructo cultural que suponen tales filmes y que en el menor de los casos son recepcionados como una experiencia estética no exenta de dicha construcción.
Con “Órbita” se inicia Asori en la ficción, patentizando su deuda con un grupo de ascendencias y obsesiones. Aquí la reflexión sobre una inquietud que gravita en el contexto es lo determinante. La estética empleada es la propia del anticine, con planos que se cierran sobre sus personajes y muestran el desgarbo y el abatimiento. Pareciera que asistimos a una mala digestión de las vanguardias, cuando ciertamente lo visual se hizo para desestabilizarnos.
“Y hoy he muerto, qué poco en esta tarde” constituye en una pieza lírica visual. El collage es empleado como pose para mostrar unas ganas constantes de no ser, de dejar que todo pase como un ruido menor, pues esa inocuidad ha emergido al metatexto y pretende revelarse como ejercicio no autoconsciente. Las imágenes de la publicidad refuerzan la carencia, asistimos a un juego poético y caprichoso.
Sin duda alguna el video más inquietante de todos es “Arquitectura” de Ernesto Oroza; aunque no sabría si llamarle video o ensayo. La obra, como todo un estudio sociológico nos habla del hacinamiento. Constituye más bien el resultado de una investigación que es expuesta en su tono adecuado de cientificidad. Ese dejar leer la investigación sociológica tal cual, sin una enunciación textual trabada en imágenes, desde una estética que presuponga lo artístico, es lo que hace esta obra una de las más consecuentes con los postulados grupales de los anestésicos. La forma de enunciación pareciera desligarse de lo preconcebido como artístico, pero a su vez de la enunciación propia de tales temas dentro del contexto nacional. En esa especie de acta, el registro asciende, desde lo positivista hasta un nivel narrativo y más tropológico. Pareciera desligarse, en cuanto a la ubicación de los referente que toca, de la imagen. Allí donde la imagen semejara obnubilar el discurso, lo refuerza, sincronizando un cúmulo de sensaciones que el propio discurso genera en el espectador dados los significados y significantes. Oroza aplica, como telón donde discurre el texto, video-juegos virtuales que presentan figuras en movimientos traumáticos y cíclicos. Y en esa imagen, puramente electrónica, induce un estado de asfixia y ciclicidad que ha sido intelegido por el receptor en los pronunciamientos del texto escrito, incitando así la capacidad relacional. Opera con dos modos de percepción, aquel que es inducido por lo literario y aquel que produce la imagen en movimiento en su construcción constante sobre el tiempo.

Lo difícil
El uso del medio en Anestesia supone una práctica diferenciada en un panorama donde todo tiende a homogenizarse y empaquetarse en bolsas de nombres bien definidos. Lo que más podemos temer de Anestesia es esa disociación del texto visual que está en la concreción de todo una poética. La intencionalidad primera de sus creadores, su propuesta conceptual está en los modos en que se arma cada pieza y no tanto en el discurso que cada obra en particular propone.
El uso del lenguaje, ante todo, es puesto en función de un grupo de rutas culturales y sus modos de reconstrucción, y de esta función es donde mana la enuciación sobre el propio lenguaje. Asistimos entonces a un gestus propio de arte de manifiesto, ahora en el solazamiento de una no ruptura constantemente con lo ya constituido. No hay un pretendido goce subvertidor, ni una negación, sino un aparente desconocimiento. Una especie de gracia al entumecerse. El arte más como acontecimiento que como representación. Mostrar la pertenecía de la información a textos culturales constituidos en una perspectiva histórica y psicosocial y posteriormente potenciar la autotelía del texto. No obstante, deberían realizarse acercamientos críticos a este grupo más mesurados, acercamientos para ubicarlos en su justa dimensión.
La teoría sin dudas va quedando rezagada en cuanto instrumental analítico con respecto a la incidencia de los nuevos medios y la recombinación de prácticas artísticas. El arte y los demás textos culturales, contrario a bienales que dibujan mapas y polémicas cocinadas en coloquios, se complejizan más, se nos hacen cada vez más difícil, mucho más difícil.

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