De cómo lo pornográfico desfraudó al espectador inquieto.

mobile-porno2

Por Marla Donaldo.

Al parecer cuando el río suena, puede no precisamente traer piedras. El viernes 30 de mayo, a las ocho de la noche, literalmente bajo agua, viento y marea, un gran tumulto de fanáticos faranduleros, asiduos a eventos garantizadores de afluencias masivas y tragos de ron, llegaron hasta las ¿instalaciones? expositivas de 25 entre 4 y 6 del Vedado, para, supuestamente, degustar de un buena dosis de pornografía en arte.

Como dije al principio, las expectativas exacerbadas por el título – atrayente y escandaloso en nuestro medio de conciencia pseudo libertina- de “Primera Anual. Arte Porno” no fueron satisfechas. Y como habrían de serlo, si los invitados a dialogar sobre este tópico tan polémico apenas si han logrado ser malamente conocidos –jamás reconocidos- en un ambiente cultural de mediocridad creciente?

A ver, entremos en “profundidades”. Con qué interpretaciones del porno nos encontramos en la expo? Qué entendemos por porno cuando entramos en el campo de las artes visuales? El contenido sexual que pueda ostentar una obra no es garantía absoluta de que dicha obra sea pornográfica. Una de las falencias más insolentes de la llamada anual fue precisamente incorporar al concepto de porno temas circundantes como lo erótico -ver Nosotros de la Rasúa-, el discurso de género -como en la obra de Sandra- o lo social-marginal-estético -del nuevo trío Rasúa-Castro-Gárciga.

El porno, como versión extática de lo sexual llevado a la industria, según diversos autores -oh Baudrillard!- en Cuba fue malinterpretado. Una vez más se intenta forzar la creación visual hacia bordes que poco o nada tienen que ver con lo que es tópico de discusión. Así, en la expo proliferan tentativas por incluirse en lo pornográfico, cuando tan solo lamen o acarician el tema de lo sexual. Ejemplo de ello: el videíto que mostraba a cierto individuo teniendo sexo con una mata… qué cosa es eso, caballero? Lo lúdico cede terreno a lo patético, y a la gracia popular fuera de contexto.
Como puede verse, a pesar de tono celebratorio de quienes ostentan bagajes cognoscitivos extraídos de la trolística sanalejandrina o isaciana, existen inconformidades.

Primero: La selección de Sandra parece estar basada en una política inclusionista abarcadora. Señores, establecer un criterio objetivo a la hora de filtrar mediocridades no es negar la posibilidad de exposición a los nóveles “talentos”, sino garantizar que el público asistente no sea estafado. Además, reporta el beneficio de la seriedad. Otro bateo en este sentido es la contienda “cantidad versus calidad”, que siempre debe ceder ganacia a la segunda -no fue el caso.

Segundo: El espacio, aunque está muy bien que sea aglutinador, no debería tomarse tan en serio el apelativo; el abigarramiento en la museografía deshonró al espectador avezado con la multiplicidad de propuestas. Aunque el farandulero clásico pudo observar las obras en condiciones desfavorables -expirante de sudor, inquieto por ver videos, enloquecido por el vocerío de la muchedumbre-, y los que conseguían ponerse de acuerdo con Sandra podían ver la muestra otro día, quien tuviera un interés de crítico lúcido o al menos de estudiante comprometido -es decir, ni intelectualoide ni arribista- podía ser condenado a ver la muestra como quien va al mercado.

Tercero: las… obras? reducidas la mayoría –excluyo a Servando, a Chago, pero ni Rocío se salva- a ser endebles, o sea: con dificultades en la solución formal -como la proyección sobre pantalla plástica-; manifestando pasiones lúdicas de tipo infantiloide –dulcecitos en forma de pinga!-, representando universos ideoestéticos recurrentes, imágenes gastadas por el tiempo o el mal uso –Rocío principalmente-,  cayendo en la obviedad más condenable –cama + plátano + equipo de fútbol = machismo? El panorama se enturbia verdaderamente cuando vemos que a Leandro se le ocurrió la genial idea de desnudarse en el siglo XXI. Sí. Es verdad que en el contexto cubano presentar la sucesión de foticos comiquitas de gente encuera resulta casi loable. El caso es: será que la farándula se complace en la farándula? los julio… claudio… hamlet… ezequiel… socitos de Bonachea que se prestaron para el jueguito… será que eran performers o exhibicionistas? y qué mas representativo de la decadencia de los Porno que incluir Has que te la mame bien en esta comedia?

Bien, lo que sí resulta apreciable es el intento por derribar tabúes… porque aún el tema del sexo –llámese erotismo o abiertamente pornografía- continúa siendo objeto de ocultamiento dentro del circuito institucional del arte. Si no, obsérvese el caso del Salón de Arte Erótico, desterrado en el lejano Alamar. Ah! y otra cosa: el catálogo, del que me consiguieron las palabras de Rubén… bravo! 

Anuncios

Una respuesta

  1. Hola soy leonid, necesito contactar con Madgiel Aspillaga, mi correo es: marianao100y51@hotmail.com
    tuve la oportunidad de trabajar con él en un cortometraje(Onán) luego me marché a Madrid. tengo un proyecto y necesito contactar con él. URGENTE!!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: