Más allá de la representación.

juno

Por Andrés Álvarez Álvarez

Si J. D. Salinger logra con Holden, el personaje de “El guardián en el trigal´´una reactualización del héroe adolescente moderno ya puesto por Mar Twain en dos de sus obras, digamos que Juno es una variación o variación de ese personaje arquetipo. Juno al igual que Holden y el resto de los personajes de Twain, esquiva los códigos sociales preestablecidos –no quiere sumarse al rebaño-. Estos personajes revelan ese lado humano, siempre en alerta contra doctrinas y esquematismos, contra la hipócrita compostura que obliga al comportamiento normado dentro de la sociedad.

No obstante, más allá de la línea argumental, desde el drama propone un conflicto hombre contra sí mismo, el propio diseño del personaje lo tensa en la diatriba constante entre el hombre y la sociedad. La narración describe a Juno como una rebelde-cínica, pues su constante conflicto con el medio no lleva la crisis a lo apocalíptico. Esto revela que el tejido más profundo en la discursividad del film no puede deshacerse de los enunciados morales que pretende poner en solfa.

En la mitología Juno no es más que Era, la esposa de Zeus, mujer terrible, señora de la casa. Como gran parte de las historias donde el centro son jóvenes en estado de aprendizaje. Y, tras el final, qué podemos decir que aprende Juno, para qué se dispone en un futuro. Según la enunciación más sumida en el discurso, pues a ser eso, la señora de la casa. Es decir su saldo final será el sometimiento futuro –y mi visión es así de cruel- a las normas deudoras del idealismo conservador de la sociedad norteamericana.

Es aquí donde la película revela una antítesis entre el carácter de su propuesta estética y la significación de sus planteamientos discursivos. Tras ese empaque de realización independiente, con una dirección de arte fresca y una banda sonora propia del mejor indie rock americano; tras ese empuje de iconoclasia en la proyección de sus personajes, no hay una factura real de los códigos morales propios de la condición cultural anteriormente mencionadas.

Es preciso señalar que Juno fractura los códigos del melodrama hollywoodense y las comedias que exaltan los valores familiares. Juno logra una revitalización del género, tan sólo en el intento de sobreponerse al tratamiento lagrimógeno, sin dejar de mostrar tensiones que encierran una alta dosis de desgarramiento. Mas en verdad en el trasfondo se resguardan los principios de la familia arquetípica, en ese punto es Juno una película conservadora.

junoJuno sale embarazada y decide dar en adopción su hijo. El indicio que lleva al núcleo es su decisión de no interrumpir su embarazo. Los motivos por los que el personaje desea conservar la vida de su hijo, en verdad, no son nada convincentes. Digamos más bien que está el miedo que el compadecimiento. El miedo se exacerba tras un ridículo escozor provocado por los miedos. Como Holden, el personaje de Salinger, su argumento roza lo estulto “ellos tienen uñas´´, hecho este que no deja de mostrar una gracia tremenda a la hora de dar caracteres del protagónico, pues trasluce su espíritu de freak indie adolescente. El rechazo del aborto puede ser, incluso, una actitud contracorriente con el planteo que desde las sociedades de un pensamiento más civilizatorio se escrime. Pero esa ida por la vuelta como rebeldía, cae en la trampa del conservadurismo.

Este hecho se constata más en el tratamiento de los personajes. Estos son la joven pareja que tomará el hijo de Juno en adopción. El futuro padre es un rocker de la vieja escuela que esconde, resguarda y desplaza a un segundo plano sus gustos y verdaderos sueños. Llega un punto en que el personaje comprende lo incoherente que había sido su yo, por lo que decide romper su matrimonio. Pero esa ruptura también es castigo de dejar aflorar sus más desenfrenados instintos. Pareciera quebrantarse aquí la bella imagen de la familia clase-alta americana, se le sitúa en crisis; pero en verdad se muestra la incapacidad que tiene un hombre de gustos y principios que se aparta de la media, un hombre que ya no frena sus impulsos, de llevar una familia de manera armónica, pues distaría de un arquetipo paternal. Sin embargo se premia a la esposa, la que en verdad quiere materializar una familia explendente para enmarcarla en la pared. Al final no se le niega el hijo, se le condecora su empeño.

Claro, la ruta del personaje está bien definida, la posición de madre soltera demuestra como ha comprendido la importancia de tener fe y ser coherente con respecto a nuestros sueños y nuestra individualidad, principio por el que fue condenado el esposo. Dicho tratamiento de ambos personajes, revela una actitud subyacente de sobreguardar los valores ideales de la familia modelo.

El desenlace del personaje protagónico también destila tal discurso. Su primer hijo llega en mal momento, pero no se puede dudar que retorna lista para asumir tal rol ante la sociedad en el momento adecuado. Juno no criará a su hijo pues es una niña, lo que no la mantendrá al margen del sentido común y lo establecido por la sociedad. Constantemente todo apunta a resguardar lo que la sociedad dispone.

Todo está bien al final de Juno. Incluso uno pudiera contentarse y sobrecogerse por la gracia del cuadro de cierre, mas tras maravilla bajo cuerdas de guitarras se desprende –tratemos de imaginar lo que sucederá en unos años- una dócil disposición de las normas. 

 

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